La vida sin música no sería igual. Cuando escuchas una canción puede transportarte en el tiempo, hacerte revivir un momento en concreto, emocionarte de una forma especial. 

Algo que vivimos de forma natural se produce a través de nuestros mecanismos neuronales. A sido demostrado que el cerebro de los músicos tiene una estructura distinta.

Ya siendo bebés escuchamos música, o incluso en el periodo de gestación. Cuando un bebé no puede dormir se relaja al escuchar sonidos musicales suaves. Si a partir del sexto mes de gestación hacemos que el bebé escuche una canción en concreto y durante los meses siguientes escucha la madre y por lo tanto el bebé la misma melodía, haciendo que suene de forma regular, después de nacer es capaz de reconocerla. Es increíble ver como el bebé reconoce la música y se relaja al hacerlo.

La música es uno de los elementos que causa más placer en la vida. Libera dopamina en el cerebro, de igual forma que lo hacen la comida, las drogas y el sexo.

La música puede mejorar nuestra creatividad. Cuando tenemos que hacer tareas de casa nos gusta poner música que nos anime o aquella que podamos cantar, y con el volumen mas bien alto. En cambio cuando estamos en el trabajo una música tranquila y con el volumen moderado es perfecta para realizar nuestra tarea. Esto se debe a que los niveles moderados de ruido ayudan a mejorar la creatividad.

Oír música es muy beneficiosa para nuestra salud, reduce los niveles de ansiedad, disminuye el dolor, acelera la recuperación en enfermos, aumenta el optimismo. En pacientes con trastornos cerebrales y lesiones adquiridas, oír música les ayuda a recuperar habilidades lingüísticas y motrices.

Llevamos la música en la ” sangre “, en todas las culturas las personas bailan y cantan juntas.